domingo, 1 de noviembre de 2020

El pseudohermafroditismo masculino se da en uno de cada sesenta y cinco mil recién nacidos

 El pseudohermafroditismo masculino se da en uno de cada sesenta y cinco mil recién nacidos

El fallo de la testosterona hará que, en la tercera fase, el conducto de Wolf no se desarrolle suficientemente (aunque puede crecer un poco), con lo que el gay porno externo no se transforma en masculino. En el cuarto paso, por la tendencia a ser hembra, todo se desarrolla «femenino», y la musculatura no crece por la ausencia de testosterona.



En resumen, tenemos «eI siguiente resultado para las cuatro fases: Primera, sexo cromosómico de hombre; segunda, sexo gonadal indiferenciado (al carecer de testosterona no se puede llamar testículo); tercera, sexo externo de mujer, y cuarta, aspecto corporal de mujer.

Esta discordancia entre el pornocasting y las demás se conoce como estados intersexuales o pseudohermafroditismo masculino, que puede ser de dos tipos: por fallo de testosterona o por fallo de los receptores celulares. El caso que hemos descrito anteriormente se trataba de un pseudohermafroditismo en el que no funciona la testosterona por alguna cuestión genética o mutación. El segundo tipo se trata de personas que, durante su primera fase, sufren una alteración en el cromosoma X, por lo que éste no produce los receptores de las células; puede haber testosterona pero nos encontramos con un problema similar al anterior, ya que la hormona masculina no entra en los receptores (inexistentes). Los aparatos genitales interno y externo se orientan como mujer, aunque no posean nada femenino. Aparecen rasgos de hombre pero anulados porque la hormona masculina no sirve para nada.

Sindrome de Morris

El inzest kostenlos se encuentra normalmente en todas las células (musculares, óseas, etcétera), pero las que más importan son las del aparato genital externo. Un fallo de receptores en estas células repercutirá en la formación de la piel del pubis y en distintas partes del organismo. Morris describió en 1953 un síndrome cuyo concepto ha quedado ampliado. Ahora se engloban estos casos en estados intersexuales o pseudohermafroditismo, denominados masculinos porque inicialmente eran un XY.



Existen también otros estados ¡ntersexuales, los pseudohermafroditismos femeninos. En este caso, en la primera fase eran XX, pero en la segunda se empieza a producir mucha testosterona que provoca la desviación del organismo hacia el sexo masculino. Así, aparecen personas XX con el desarrollo de sus aparatos genitales, externo e interno, como varones. Estas personas son mujeres morfológicamente, su sexo genital interno es indeterminado pero psicológicamente y en su estado civil siguen siendo mujeres.

Uno de cada 65.000 nacidos padecen pseudohermafroditismo masculino. Al sentirse mujeres externamente, estas personas nunca se han planteado la duda de su estado intersexual. Acuden al médico al no tener hijos o pensando que son estériles. «Son caso muy difíciles moralmente —nos dijo el doctor Domingo-; si podemos incluso no decírselo es mejor, porque imagínese el drama de la que ha sido mujer toda su vida, que cuenta con una vagina normal en muchos casos, y en cambio, si nos atenemos sólo a la primera fase, serían hombres. Algunas de estas personas incluso tienen una pequeña parte de útero, que puede funcionar perfectamente y a veces se da una pequeña menstruación (carente de ovulación).»

Problema deportivo

Interrogado el endocrinólogo sobre la opinión del porno arabisch que le merecen las normas actuales de atletismo relacionadas con el control de sexo, nos contestó que «determinar el sexo de un deportista siguiendo un único criterio por el que se hacen dos grupos, el sexo cromosómico XX y el XY, es imperfecto, ya que se deja fuera a un grupo de personas; si la división en dos partes se hace para evitar que la abundancia de testosterona no influya en el rendimiento de los atletas, no tiene sentido para este grupo no incluido. Es más, si recibieran esta hormona como «doping» no les serviría al carecer de receptores en las células, que son, como comentábamos antes, los que permiten la entrada a las cédulas, de la testosterona. En otros países, a las atletas las hinchan a testosterona desde pequeñas y están creando un biotipo que es completamente de hombre: tienen vello, pene y musculatura similar a la del varón. Sin embargo, si se les hace el control cromosómico darán XX. ¿No son estos casos más hombres, por ejemplo, que una de estas mujeres a las que la testosterona no les sirve para nada?».

Para intentar solucionar el problema, el doctor Domingo es partidario de realizar un estudio hormonal y decidir si las mujeres XY poseen mayor capacidad y desarrollo que las mujeres XX; si no es así deberán incluirlas dentro del segundo grupo. Por otro lado, las deportistas tratadas con hormonas no deberían estar en este grupo.